PUERTO EDÉN: LA LOCURA DEL DIÉSEL Y EL ALZA DE LOS PRECIOS

 

Puerto Edén ha sido siempre una localidad que ha luchado sus propias batallas, donde  el Estado siempre ha sido esquivo en solucionar los problemas reales que afectan a este puñado de hombres y mujeres que viven en la zona más aislada del país.

En agosto de 1995 donde ocurre el famoso terremoto blanco, nadie se preocupó de Edén, no hubo declaración de zona de catástrofe y menos se designaron recursos que vayan en apoyo de los pobladores, cuenta la historia que un grupo de pobladores formaron una partida de caza de huemules para alimentar a la población, gracias a ese gesto  pudieron sobrevivir en tan difícil  momento.

Hoy la situación es otra, la locura de esta guerra y de toda guerra nos ha alcanzado. No podemos equipararnos, ni de lejos, al dolor de las víctimas directas. Somos lejanos afectados. Lo que ocurre es que son estas circunstancias las que develan las enormes debilidades políticas y estratégicas del Estado de Chile y que repercuten en Puerto Edén. 

El alza del combustible nos dio un golpe certero en la sien, somos los mayores consumidores de diesel y gasolina. La localidad está energizada a través de generadores diésel que tiene un consumo diario de 420 litros por 18 horas,  el consumo anual  es de 151.200  litros. El medio de transporte en la localidad es a través de embarcaciones propulsadas por un motor fuera borda la cual consume gasolina de 93 octanos, sin lugar a dudas el alza del combustible va ser un problema complejo de solucionar, ninguna autoridad ha levantado la voz por puerto Edén, autoridades elegidos democráticamente por votación directa, diputados senadores consejeros regionales, gobernador regional y concejales, pareciera que la lejanía nuestra nos lleva al total olvido.

 

Vivimos rodeados de un parque nacional, el más grande de Chile, con una belleza paisajística única en el mundo, paradojalmente la energía se suministra mediante grupos electrógenos que queman diésel. Miramos alrededor y estamos rodeados de cumbres y cursos de agua. Pero llevamos años bregando sin obtener ningún resultado para recuperar nuestra central hidroeléctrica de paso y no seguir dependiendo de los millonarios gastos de combustible. Consultoría tras consultoría y la central hidroeléctrica nada, solo dibujos. 

Es escandaloso y ahora se hace patente. Cómo es posible que sigamos dependiendo de los combustibles fósiles para tener electricidad. No debería haber una gota de agua que baje desde nuestras cumbres sin generar electricidad. Eso, si se quisiera tener una mirada estratégica mínima, aquí, en Puerto Edén, su ausencia la vemos en miniatura como una manifestación de la tontera nacional. En Puerto Edén pagaremos ahora el combustible a precio de oro, tanto para generar electricidad como para mover nuestras embarcaciones. ¿A alguien le ha preocupado eso?

Vivimos persistentemente el problema de la marea roja, que nos impide trabajar; hemos sufrido la marea verde; ahora viviremos la peste negra de los combustibles. Ya es hora de que en este país se tomen medidas estratégicas. Puerto Edén necesita con urgencia  señales claras, de lo contrario, seguiremos a merced de la ruptura de las cadenas de suministro por guerras, epidemias o cualquier calamidad que ocurra en el mundo. ¡Edén exige acciones claras ahora, y un programa específico para paliar el costo del combustible en nuestra localidad!

Juan Carlos Tonko Paterito. 

 

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